Un tesoro energético ignorado

Un tesoro energético ignorado




Para el nuevo Ministro de Energía, Claudio Huepe, la geotermia cumple un rol vital en la transición energética hacia la descarbonización. Pero hace años que este valioso y abundante recurso duerme, sin que nadie lo despierte.

* Ver artículo completo aquí 

El lado negativo de que Chile esté emplazado justo sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico, son los terremotos. El lado amable de dicho cinturón es que asoma a la superficie en forma de numerosas e imponentes montañas, escondiendo un potencial geotérmico insospechado.

La verdad es que “hay muy poca información y es imposible hacer estimaciones exactas sobre el verdadero potencial geotérmico de Chile para generar electricidad”, sentencia Diego Morata, Director del Centro de Excelencia en Geotermia de los Andes (CEGA).

Sólo sabemos que la geotermia actualmente representa el 0,2% de la matriz energética nacional, gracias a la central Cerro Pabellón que opera desde 2017. En contraste, la energía solar representa un 19,8% y la eólica un 11,7%, según cifras de Generadoras de Chile.

¿Por qué la geotermia no ha logrado despegar y competir con la solar y la eólica, tratándose de una energía limpia y con enorme potencial?

Falta de incentivos

A juicio de Pablo Sánchez Alfaro, académico del Instituto de Ciencias de la Tierra de la Universidad Austral de Chile (UACh), la estructura de costos del recurso geotérmico es una barrera para competir con la solar y la eólica.

“Durante la etapa inicial de exploración hay un gran riesgo económico, ya que hay que realizar perforaciones para encontrar el recurso. Es como cavar en búsqueda de un tesoro y al perforar hay intentos fallidos. En cambio, con un piranómetro puedes medir la radiación solar y con un molino logras cuantificar la velocidad del viento”.

“Entonces, no se obtienen retornos económicos, dificultando la obtención de préstamos bancarios para continuar desarrollando el proyecto”.

Muy distinto es lo que ocurre en Estados Unidos, Nueva Zelanda e Indonesia (con gran desarrollo geotérmico), “donde las empresas tienen acceso a créditos blandos para financiar la exploración”, enfatiza Sánchez. Evidentemente, faltan incentivos en Chile.

El peso en los privados y falta de información

Diego Morata va aún más lejos, aclarando que “el problema es que en nuestro país el gran peso de la identificación y exploración del recurso geotermal se lo ha llevado el privado. Si el privado no tiene certeza de  obtener beneficios económicos, no se va a arriesgar”.

“El riesgo exploratorio inicial se puede (y debe) minimizar, si el Estado tuviera una idea de la cantidad y calidad de los recursos geotermales disponibles en Chile. Si todo se deja en manos de privados, hay serias desventajas”.

El director del CEGA insiste en que el Estado debería levantar la información básica, crucial para la fase exploratoria. “Así ha sido la experiencia en otros países: el Estado hace la exploración inicial y luego el privado desarrolla el proyecto. Tras varias décadas de exploración geotérmica en nuestro país, es muy poco lo que sabemos”.

Seguridad y autonomía energética

Hay que considerar que la energía solar y eólica son intermitentes, advierte Morata, “mientras que la geotermia se puede usar como energía de base, dado que opera 7/24 los 365 días del año. Es preocupante que en las licitaciones que realiza el Ministerio de Energía no se introduzca la variable ´estabilidad y seguridad´ energética”.

Sánchez comparte plenamente esta opinión. “Al entregar una carga base al sistema eléctrico, el recurso geotermal brinda estabilidad por su alta disponibilidad y ésta es una variable estratégica para Chile”.

Si se ignora el atributo estratégico de la geotermia, “nuestro país se está  arriesgando mucho al apostar solo por la energía solar y eólica”, advierte el experto de la UACh, “porque tienen una gran variabilidad diaria y estacional. La otra fuente de carga base al sistema es la hidroelectricidad, pero se ha vuelto inestable con el impacto del cambio climático”.

“Chile optó por desmantelar las centrales termoeléctricas a carbón”, recalca Morata, “y se necesita una energía renovable de base, para estabilizar y asegurar el sistema. Ésta hoy es la geotermia. La independencia energética debe ser una cuestión de Estado y de soberanía nacional, y lo estamos viendo estos días con la guerra entre Rusia y Ucrania”.

Líneas de transmisión, otra piedra

Por años la tecnología para producir y evacuar el recurso geotérmico desde el área de explotación hasta las zonas de consumo fue una barrera. Sin embargo, para Morata “la tecnología ha evolucionado y hoy está más que probada”.

El problema sigue siendo, en opinión de Sánchez, el elevado costo de construir líneas de transmisión desde la planta de producción (ubicada en zonas remotas y montañosas) hasta las ciudades.

“Pero si las líneas de transmisión benefician al país, ¿por qué no una suerte de cofinanciamiento público-privado?”, plantea Morata. “Además, hay que pensar en varios sistemas de media entalpía emplazados en zonas próximas a núcleos urbanos, que reducirían mucho el costo de la línea de transmisión”.

Como si fuera poco, las líneas de transmisión para geotermia, reducirían el impacto ambiental, enfatiza Morata. “El efecto visual de los aerogeneradores o de extensas zonas con paneles solares, no tiene su equivalente en la geotermia”.

Uno directo del recurso geotermal

“Todos los inviernos vemos crisis ambientales en ciudades del centro y sur de Chile, debido a la mala calidad del aire. Desde hace más de 10 años venimos repitiendo lo mismo: uso directo de geotermia y calefacción distrital”, subraya Morata.

“Estamos de acuerdo de que se trata de cuantiosas inversiones. Pero, por favor, pongamos de una vez primero la calidad de vida de los ciudadanos. Solo así daremos un fuerte impulso al uso directo de la geotermia”.

La fórmula entonces es simple: participación efectiva del Estado, más incentivos e información, alianzas público-privada y mayor inversión … solo falta voluntad.